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La edad de oro: la última semana de Mayo


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Traducido por Pepe Latorre

24 de mayo: feliz cumpleaños, Todd Rizzo

Después de haber ido a una universidad en Delaware, Rizzo no fue drafteado. En la primavera de 1992 firmó un contrato con los Dodgers, pero solo estuvo una temporada en la organización. No jugó pelota en el ‘93 y al año siguiente lanzó para dos equipos en la recién creada Texas-Louisiana League. Sus números fueron buenos, especialmente en bases por bolas. En 1995 se presentó a unas pruebas abiertas organizadas por los White Sox. Tocó las 90 millas y consiguió un contrato. En 1998 entró en el roster como especialista zurdo, aunque su debut fue terrible: enfrentó a seis bateadores y no retiró a ninguno. Fue devuelto a las Menores a finales de ese mes y volvió a tener algunas oportunidades durante el verano. Después de esto jugó en las Menores de cuatro organizaciones distintas y lanzó durante cinco temporadas con los Camden Riversharks.

25 de mayo: feliz cumpleaños, Sean Maloney

Los cerradores de las Menores pueden surgir de la nada. Quizás haya uno cerca tuyo ahora mismo. Maloney fue un novato de Georgetown drafteado en la 19ª ronda del draft de 1993 que rápidamente se hizo con la novena entrada. En el ‘96 estableció un récord en la Texas League: una efectividad de 1.43 le permitió alcanzar los 38 salvados. Baseball America le colocó entre los 10 mejores prospectos de los Brewers. Al año siguiente debutó en las Mayores, pero solo apareció en tres juegos debido a las lesiones. Fue liberado en 1998, estuvo con los Dodgers durante un período breve para a continuación pasar un par de temporadas en el sistema de los Orioles. Es entonces cuando se hizo necesario buscar a otro cerrador para las Menores. Maloney media más de dos metros, no fue fácil encontrar a uno tan alto.

25 de mayo: Angel Echevarria habría cumplido 50 años

Uno de los mejores pegadores que hemos visto salir tanto del estado de Connecticut como de la universidad de Rutgers. Los Rockies lo seleccionaron en la ronda 17ª de su primer draft. La casualidad quiso que su equipo afiliado de Doble A estuviera en New Haven. Echevarria se formó allí durante un par de años antes de debutar con Colorado en el verano de 1995. Pasó las siguientes cinco temporadas siendo un claro ejemplo de lo que es un pelotero de cuadruple A. Su mejor año fue el ‘99: 200 apariciones en el plato, 11 cuadrangulares y lo mejor de todo, ni un solo partido en las Menores.

Después de una “gira” por la división central de la Nacional con estancias en Chicago y Milwaukee, Echevarria probó suerte más allá de las fronteras de los Estados Unidos. En 2003 pegó 31 jonrones con los Nippon Ham Fighters. Terminó su carrera jugando para el equipo de su ciudad, los Bridgeport Bluefish. Falleció el pasado febrero. Un virus estomacal propició una mala caída en la que Echevarria se golpeó en la cabeza. Tenía una compañía llamada Simply Baseball que organizaba entrenamientos para peloteros jóvenes.

26 de mayo: feliz cumpleaños, Jason Bere

Algunos lanzadores surgen de la nada. Algunos lanzadores podrían haber tenido grandes carreras si no fuera por una lesión. La de Bere es una historia que se sitúa en la agridulce intersección de esas dos calles. Es la única persona que jugó para el Middlesex Community College del área de Boston (en parte porque el equipo ya no existe). Los White Sox fueron los que percibieron su potencial y lo seleccionaron en la ronda 36ª del draft de 1990. Rápidamente avanzó por las Menores y en 1992 Baseball America lo consideraba el octavo mejor prospecto del béisbol. Estaba por delante de Jeter, Piazza y Manny. En 1993 hizo buenas las predicciones. En su año de debut acumuló una efectividad de 3.47 en 24 aperturas, terminando segundo en el premio de Novato del Año detrás de Tim Salmon y comenzando el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Volvió a rendir bien en 1994, un ERA de 3.81 y un récord de 12-2. Como por aquel entonces nos gustaban las victorias de los lanzadores consiguió una aparición en el Juego de Estrellas y un voto de Jugador Más Valioso (aunque ningún de Cy Young).

Es entonces cuando las cosas empezaron a estropearse. En 1995 su ERA se fue por encima de siete y acabó siendo sometido a una Tommy John. Volvió a la rotación en el ‘98 pero estuvo muy lejos de lo mostrado en sus dos primeros años y fue cortado. Firmó con los Reds y luego con los Brewers, que le incluyeron, junto a Bob Wickman, en un traspaso de muchas piezas con Cleveland en que entre otros estaba Marco Scutaro. En 2001 tuvo un regreso bonito como número dos de los Cubs. Volvió a Cleveland en 2003, donde problemas en el hombro terminaron con su temporada y finalmente con su carrera.

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