Baseball

Una mirada en profundidad a las lesiones de los lanzadores


Image credit: Erik Williams-USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

En nuestro último artículo hablábamos sobre el aumento de las lesiones entre los bateadores. Lo hacíamos por una buena razón: de momento, los bateadores se están lesionando a un ritmo nunca antes visto. En 60 días de este año ha habido 188 bateadores asignados a la lista de lesionados (IL por sus siglas en ingles). Hubo 165 en 2020, 137 en 2019 y 138 en 2018.

Vemos una subida (61%) en los bateadores que fueron a la IL por esguinces, una subida aún mayor (74%) en los esguinces en la parte alta de las piernas y una subida mucho mayor (¡142%!) en los esguinces en los isquiotibiales. La mayoría de ellos graves, lesiones de grado 2 ó 3.

Todo lo anterior no significa que los lanzadores hayan salido impunes. A fines de junio había habido 320 pitchers que habían ido a la IL. Un incremento de más del 30% si lo comparamos con los 243 y 245 que había habido a estas alturas de la competición en 2019 y 2018 respectivamente.

¿Qué hay detrás de este aumento? Pues un poco de todo.

Las lesiones en el hombro han aumentado. Las lesiones en la parte superior del brazo han aumentado. Las del codo también. Y las de la parte inferior del brazo, la mano, la espalda, la parte superior y la parte inferior de la pierna. Los lanzadores se están lastimando en todas partes.

Es preocupante que casi todos los tipos de diagnósticos, desde la inflamación hasta la cirugía, estén presentes. No estamos hablando de unos pocos lanzadores con lesiones menores que causan la subida. Ni de un grupo de desafortunados que se ven obligados a pasar por el quirófano (hasta la fecha, 22 lanzadores se han sometido a la cirugía de Tommy John este año en comparación con los 28 del año pasado y los 19 que hubo en todo el 2019). Los lanzadores están sufriendo lesiones menores y mayores.

Los brazos de los lanzadores, por supuesto, reciben la mayor parte de la atención. El dolor en el antebrazo y en el codo es lo que hace que se empiece a pensar en esa cirugía de nombre tan nefasto. Las lesiones de hombro, menos comunes ahora que hace una generación debido a las mejores técnicas de entrenamiento, pueden poner fin a una carrera. Así que son motivo justo de preocupación.

Hay una explicación plausible para el aumento de las lesiones. La temporada acortada del año pasado significó que los lanzadores tuvieran menos desgaste en los brazos que en una temporada normal. Pero de la misma manera, tuvieron menos oportunidades de acumular resistencia, dejándolos mal preparados de cara a una temporada de 162 juegos. En 2020, Lance Lynn lideró las mayores con 84 entradas lanzadas. Aún no estamos en la mitad de la temporada 2021 y ya hay diez lanzadores con más de 100 entradas y 49 con más de las 84 de Lynn el año pasado (ambas cifras son hasta finales de junio). Quizás los lanzadores puedan manejar ese fuerte aumento de la carga de trabajo. O tal vez nos encontremos con una sucesión de lesiones en los brazos a medida que avanza la temporada.

Se ha introducido otra incógnita en la ecuación: la nueva aplicación de las normas sobre sustancias pegajosas. Hay lanzadores y médicos que creen que esto va a forzar a cambiar el agarre de la pelota. Al apretarla más fuerte y sin la ayuda de un material pegajoso, se están poniendo los brazos en mayor riesgo. También comprobaremos esto a medida que avanza la temporada.

***

En el primero de los gráficos que hemos visto más arriba destacamos, además de todas esas lesiones en los brazos, un gran aumento en las lesiones en las piernas, particularmente las lesiones en la parte superior de las piernas.

Las lesiones de cuádriceps han subido. Las lesiones en los isquiotibiales han subido, como ya pasaba con los bateadores. Y las lesiones en la ingle están aumentando. En general, los lanzadores van a la lista de lesionados con lesiones en la parte superior de la pierna a un ritmo casi tres veces superior al que había en estos compases de la competición en 2019.

Sé lo que estás pensando: los pitchers están teniendo que correr las bases, no como en 2020, cuando había un bateador designado universal. Eso es lo que está detrás del aumento de las lesiones en las piernas de los lanzadores. Pues no. Estamos excluyendo 2020 de este análisis, en parte porque ya superamos con creces el límite de 60 juegos del año pasado. Si profundizamos un poco vemos que los lanzadores de la Liga Americana, que hasta el miércoles han bateado 190 veces (25 de esas apariciones, un 13% del total, han sido protagonizadas por cierto pitcher de los Angels que acumula un OPS de .836 como lanzador), han ido en mayor número a la IL por dolencias en la parte alta de la pierna (19) que los lanzadores en la Liga Nacional (17), que acumulan 2.209 apariciones en el plato.

Se ha especulado con la posibilidad de que desde que en 2017 el tiempo mínimo en la IL se redujo de 15 a 10 días algunos equipos la usan de vez en cuando para dar descanso a los jugadores, manejando así su carga de trabajo en el transcurso de los 162 juegos (esto, en un primer momento, se llamó “Dodgering”, es decir, “hacer un Dodgers”). Esto no quiere decir que las franquicias se estén inventando lesiones en el cruzado o distensiones musculares de grado 3, pero “dolor” y “fatiga” pueden ser las palabras clave. Analizaremos la duración de las estancias en la IL en un informe a finales de esta temporada.

En general, las lesiones de los lanzadores han aumentado en comparación con las últimas dos temporadas completas, al igual que las lesiones de los bateadores. Los lanzadores se lastiman los brazos y las manos, lo que resulta esperable, y la parte superior de las piernas, algo menos esperable. La sensación para lo que queda de temporada, con una carga de trabajo que va a superar los niveles del año pasado y con los ajustes necesarios en los agarres por la ausencia de sustancias, es que hay bastante peligro.

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